Plantaciones truferas

La trufa negra (Tuber melanosporum) y de verano (Tuber aestivum) son hongos bien adaptados a las condiciones mediterráneas y se desarrollan bien en zonas entre 100 y 1.500 m de altitud y con pluviometrías anuales de 400 a 900 mm, siendo favorables primaveras húmedas y veranos secos con tormentas estivales.

El factor más limitante y clave para el éxito de las plantaciones es tipo de suelo, por lo que se hace esencial un análisis previo de sus principales parámetros antes de establecer una plantación trufera.

De forma general necesitaremos suelos permeables, bien aireados y estructurados y con valores de pH entre 7,5 y 8,5. Los cultivos de cereales, leguminosas, forrajeras, así como la mayoría de frutales, suelen ser muy adecuados para las plantaciones truferas. También algunos eriales o matorrales sobre suelos algo desarrollados presentan buenas condiciones para la plantación.

Como planta huésped lo más común es utilizar la encina (Quercus ilex ssp. ballota), aunque también podrían emplearse robles (Quercus pubescens, Quercus faginea) y avellanos (Corylus avellana).

Después de un estudio del suelo y del sitio, determinando la viabilidad, proyectamos la plantación de las encinas truferas, en densidades de unos 275-400 pies /ha, en marcos de plantación de 5 x 5 o 6 x 6 m y pretendiendo facilitar las labores culturales necesarias para la correcta evolución del arbolado y de sus hongos asociados.

Tags: , ,

Suscríbete

Suscríbete a nuestro boletín de correo para recibir actualizaciones